sábado, 2 de junio de 2012



VIVIR NO ES NECESARIO, NAVEGAR  SÍ

   Cuenta Plutarco en sus “Vidas Paralelas” que Cneo Pompeyo Magno,  ante las dudas de los marineros de hacerse a una mar inquietante, pronunció una frase que se presume de antiguo origen: "Vivir no es necesario, navegar sí es necesario". Era el mar Mediterráneo, el mar surcado de antaño por héroes míticos y marinos históricos,  por linajes mitológicos y pueblos marineros, donde cobraba sentido este contradictorio pensamiento. Un mar, manantial de la filosofía y la ciencia, de la lógica y el pensamiento racional que nos reta a decidirnos por la razón de nuestra existencia.
¿Por qué vivir?... para navegar. ¿Por qué navegar?... para vivir.

   Vivir no es necesario, VIAJAR sí es necesario. Nos hicimos humanos cuando nos decidimos a irnos; cuando nuestro alma nos empujó a seguir un horizonte que no termina, a descubrir otra tierra soñada como mejor, aun cuando nuestra mente sabía que ya nada volvería a ser igual, ni mejor ni peor. Nos erguimos, nos pusimos en pie para otear mejor ese horizonte lleno de promesas y peligros; liberamos los brazos y usamos las manos para llevar muy poco, sólo lo necesario; levantamos la cabeza y  llenamos nuestro cerebro de esperanzas que en el camino se irían perdiendo para ser sustituidas por conocimientos. Plinio el Joven decía: "Por naturaleza, los hombres gustan de ver cosas nuevas y de viajar"Y es que somos viajeros, estamos hechos de movimiento; aprendemos cuando viajamos a lo desconocido y lo hacemos conocido. Nuestra mente necesita  la razón, nuestro cuerpo la acción, nuestra alma la liberación.  

   Éste es un diario de viajes, un cuaderno de campo, pensado para recoger rutas y caminos. Decía Machado que no hay caminos, son las huellas y nada más, que se hace camino al andar y que los caminos son como estelas en la mar. Donde hay una voluntad hay un camino, reza también un proverbio. Es cierto que los caminos los crean los caminantes y que cuando dejan de ser “caminados” desaparecen confundidos con el paisaje. Los caminos lo son mientras estén los caminantes, pero los caminantes lo son mientras estén en camino. ¿Hacia dónde van los caminos? donde va el caminante;  si éste sube, el camino será de subida y si el caminante vuelve, el camino será de vuelta.  "Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. La cuestión es moverse", decía Stevenson. El destino no justifica el viaje, es el viaje el que justifica el destino. 

   Todo viaje comienza con un primer paso y en este diario no voy a proponeros grandes viajes. Quiero compartir en este blog, rutas factibles con la intención de fomentar el ejercicio, animando a practicar el senderismo como actividad saludable que requiere poco esfuerzo tanto físico como económico. Como médico y practicante de deportes en la naturaleza, encuentro la marcha en el campo como una actividad que reporta importantes beneficios tanto físicos como psicológicos, así como culturales y sociales si se practica en grupo.

   Así que,  como me gusta decir antes de cada viaje: “¡Rumbo a lo desconocido!”



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